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El tener un estado de estrés, cualquiera que sea la razón , ya sea física (frío, dolor, desnutrición, cansancio, etc.) o psicológica (tristeza, depresiones, pérdidas etc.) produce en el cuerpo un aumento de adrenalina, pues todo nuestro organismo capta esta sensación como una señal de peligro y la libera con el fin de crear un alto sentido de alerta en caso de que necesitemos “luchar o huir”.El problema es que durante y después de este período estresante el cuerpo trata de “reponerse” liberando una hormona llamada CORTISOL. Que tratará de compensar esta liberación de energía súbita, produciéndote hambre y reteniendo la quema de grasa.

Cuando aumenta el cortisol nuestro cuerpo:

  • Aumenta el apetito
  • Retiene la quema de grasa
  • Acumula líquidos
  • Puede crear resistencia a la insulina.

Si no pudiste evitarlo, por lo menos sí podemos prevenir que no nos afecte en el peso y en la salud llevando a cabo la siguientes sugerencias:

  1. Snacks saludables

Cada vez que estés ansioso, sé consiente de tu estado y no alimentes tu estrés con comida que te hace daño. Ten a la mano snacks saludables que te permitan liberar tensión, como son los palitos de apio, jícama o zanahoria. Ayuda a tu mente a distraerse, liberas tensión al morder algo crujiente y te da sensación de alivio y saciedad.

  1. Comienza a moverte

Activar los músculos de tu cuerpo reduce el estrés casi con un efecto inmediato. Si puedes, realiza alguna actividad física como caminar, sentadillas, saltos etc. o realiza varios ejercicios de estiramiento. De manera inmediata la sangre comienza a circular con mayor rapidez, transportando el cortisol a los riñones para que sea liberado de tu organismo.

  1. No hagas dietas locas:

Tienes hambre… te estresas porque tienes hambre… y ese estrés ¡nos da más hambre! ¿Ese circulo vicioso te suena conocido?

Investigaciones han demostrado que tener un plan alimenticio muy restrictivo puede hacer que se eleven tus niveles de cortisol. Lo ideal es realizar tres comidas principales y dos meriendas saludables durante el día, con las porciones adecuadas para que el nivel de azúcar en la sangre se mantenga constante. Solo así evitaremos el estrés por privación alimenticia.

  1. Vigila tus vitaminas:

Si tienes una vida muy estresante debes de saber que tu cuerpo agota las reservas de vitaminas C, B y magnesio con mayor rapidez que una persona que vive de manera tranquila.

Así que deberás cuidar tu alimentación con mayor énfasis. La vitamina B12 la encuentras en el pavo, el pollo, los huevos y el atún. El magnesio se encuentra en las legumbres, el pescado y algunas frutas como el plátano y las cerezas. La vitamina C, en todos los cítricos, así como en los pimientos, el brócoli, las moras y las fresas.

  1. Bájale a la cafeína:

En un estudio realizado por la Universidad de Oklahoma, se determinó que tomar 2 tazas de café mientras se está en una situación estresante, aumenta los niveles de cortisol ¡En un 25%! Y además lo mantiene elevado durante 3 horas. Así que la próxima vez que estés bajo presión elige de preferencia bebidas descafeinadas, agua sola o un té relajante. Te ayudará con la ansiedad, el hambre y hasta el control de peso. Una vez que haya pasado ese episodio podrás retomar tu taza de café.

Al estresarte buscas reponer la energía y el bienestar en placeres pasajeros como la comida. En caso de que una situación tensa se presente, toma en cuenta estas sugerencias y sobre todo, trata de mantener la calma y enfrentar la vida de forma optimista ¡notarás la diferencia!

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