Por diciembre 22, 2015
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Te sabes de memoria los beneficios del ejercicio, te han llegado promociones para unirte a un gimnasio y varios de tus amigos ya son corredores, pero la verdad, no toleras la idea de hacer ejercicio.

Si este es tu caso ¡no te preocupes! La emoción y las endorfinas que presumen las personas que se ejercitan no siempre llegan desde el principio. Muchas veces se aprende a querer al deporte después de un tiempo, cuando se vuelve hábito gracias a la constancia.

  1. Descubre las razones:

Antes de buscar maneras de cambiar el disgusto por el ejercicio necesitas saber cuáles son las razones de ese rechazo.

Algunos de los motivos que he escuchado frecuentemente con mis asesorados son: Me da vergüenza, es muy aburrido, no me gusta sudar, no tengo la ropa apropiada, no tengo condición física.

Cualquiera que sea el motivo, el primer paso para cambiar es analizar tu propios motivos para poder combatirlos.

  1. Si crees que te quita mucho tiempo:

Si ese es tu problema, elige el momento del día más apropiado para ejercitarte. Para algunos es muy temprano en la mañana, antes de comenzar con el resto de las actividades, pero hay muchas personas que prefieren hacerlo en la noche, como una manera de quitarse el estrés de un día de trabajo.

Otra buena idea es compartir ese momento con tus hijos en el parque o con tu pareja en el gimnasio o corriendo, de esa manera no sentirás que estás dejando por un lado la convivencia familiar en caso de que no tengas el tiempo.  

  1. Si te parece muy difícil:

Debes empezar poco a poco, no te dejes impactar por los profesionales, por lo que ves en las redes sociales o por aquellos que llevan más tiempo practicando, nadie se vuelve experto de la noche a la mañana. No te compares con nadie y menos con las personas que ya tienen años dedicándose a mejorar.

Puedes comenzar con sesiones de 20 minutos y cada 15 días ir aumentando este tiempo hasta completar una hora. Lo importante es perseverar.

 ¿POR QUÉ HACES EJERCICIO Y NO VES RESULTADOS?

  1. Si te parece muy aburrido:

Es cierto, si el ejercicio te parece aburrido las posibilidades de que lo abandones son muy altas. Intenta distintos tipos y estilos: pilates, yoga, crossfit, taebo, lo que gustes! Incluso un deporte que nunca has practicado, hasta que encuentres el que te motive y te proporcione más bienestar y alegría. El gimnasio no es el único lugar donde puedes ejercitarte.

  1. Si crees que no tienes condición física:

Puedes comenzar a desarrollar tu actividad física sin necesidad de hacerlo justo en el entrenamiento. Evita el sedentarismo prolongado lo más que puedas para que tu cuerpo se acostumbre al movimiento constante. Comienza en tu vida cotidiana: sube por las escaleras en lugar de siempre usar el ascensor. Busca un lugar lejos en el estacionamiento cuando vayas al supermercado. Camina 10 minutos después de cada comida. Coloca alarmas en el móvil con el propósito de que por cada hora que pases frente a la computadora te levantarás 5 minutos a moverte. Cuando menos lo imaginas, tu condición física mejorará.

Si tú quieres, lo que ahora no te gusta, mañana puede ser una de la actividades que más disfrutes. Dicen que del odio al amor hay solo un paso, y ese paso está en intentarlo. Pero nada sucederá si no comienzas con la firme intención de hacerlo funcionar.

Comenzarás a disfrutar de los beneficios del ejercicio y quizá, no querrás abandonarlo ¡Ni un solo día! Gracias por estar aquí y compartir este material con quien tú creas le puede ser útil. ¡Nos leemos pronto!

La opinión contenida en este artículo es personal, no como profesional de la salud sino en calidad de recomendación y es responsabilidad de quien lo aplica. No pretende diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad. Queda expresamente prohibida su reproducción y/o modificación parcial o total.

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