Por diciembre 25, 2016
fermentacion

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¿Has escuchado hablar de los alimentos fermentados? Para muchas personas el término puede resultar un poco extraño o desagradable.

Pero la verdad es que esta propiedad llamada “fermentación” se encuentra presente en los procesos de muchos alimentos y tiene efectos positivos para nuestra salud. Para fermentar los alimentos algunas bacterias y hongos como las levaduras se ocupan de transformar a los alimentos y darles un sabor distinto, también aumentan las vitaminas y minerales además de alargar el período de conservación.

El proceso milenario de fermentación se hacía (y aun se sigue haciendo) de una manera sencilla y económica. Se comenzaba lavando y cortando las verduras o las frutas y mezclándolas con hierbas y especias de acuerdo al sabor deseado. Después se picaban para que soltasen su jugo y se mezclaban con agua salada antes de colocarlos en recipientes herméticos. Estos frascos se conservaban a temperatura ambiente durante varios días y finalmente se almacenaban en un lugar fresco y oscuro donde se guardaban durante varios meses o años.

Esta antigua técnica de preparación y conservación de los alimentos no solo crea sabores que a muchos les encantan sino que además potencia las propiedades de los alimentos y brinda los siguientes beneficios:

– Mejor digestión: La fermentación “adelanta” el proceso digestivo que se lleva a cabo en nuestro organismo por lo que facilita el desbaratamiento del alimento, evitando inflamación o pesadez.

– Mayor absorción de nutrientes: La fermentación descompone los nutrientes en partes más sencillas que nuestro organismo asimila y absorbe mejor.

Bienestar intestinal: Ayuda a mantener el equilibrio ideal entre las bacterias buenas y malas que debe existir en nuestros intestinos, pues están repletos de probióticos que impiden el crecimiento de microorganismos patógenos que causan enfermedades.

– Depurativos: Aportan las vitaminas y minerales que ayudan a eliminar toxinas y tener un ambiente más alcalino. Son excelentes para desintoxicar el cuerpo.

– Prevención de enfermedades: Mejora el sistema inmunológico previniendo enfermedades y acelera también la recuperación de cuadros infecciosos.

Algunos ejemplos de alimentos fermentados que debemos incluir en nuestra dieta:

VEGETALES:

  • Saurkraut o chucrut: Se obtiene fermentando el repollo o col blanca.
  • Kimchi: Tiene su origen en la comida coreana, se trata de la fermentación de la col china.
  • Encurtidos: De los más conocidos en pepinillos, cebollas, aceitunas y zanahorias. Es mejor la fermentación a base de agua con sal que la de vinagre.

LÁCTEOS

  • Yogur: Por medio de la fermentación de la leche.
  • Kéfir: Similar al yogurt pero con mayor cantidad de probióticos.

CEREALES Y LEGUMBRES

  • Miso y Tempeh: Fermentación de la soya.

BEBIDAS

  • Kombucha: Es té negro fermentado a través de microorganismos.
  • Vino: Fermentación de la uva.

La idea de permitir que diversos microorganismos transformen nuestros alimentos no suena muy atractivo, pero una vez que conocemos los beneficios de esta práctica sabemos que incluir alimentos fermentados brinda enormes beneficios en nuestro bienestar general.

¡Ayúdate de estos alimentos y recupera el sano equilibrio de tu interior!

Importancia de los probióticos en la dieta
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