Visita mi Calendario de Carreras 2019 y no te pierdas ninguna en Monterrey

Si bien los habitos alimenticios y de actividad física determinan en gran medida nuestro peso, hay otros hábitos, de tipo mental, que pueen estar impidiendo que alcances tu peso deseado, por más dietas y ejercicio que realices. Conócelos y aprende a indetificarlos.

1. Tus pensamientos afectan tu relación con los alimentos que comes

El avance de la tecnología nos ha acercado más información con respecto a nutrición, dietas y pérdida de peso, en ocasiones de forma inadecuada. ¿Cuántas veces nos enteramos de versiones contradictorias sobre un mismo alimento?

  • Que los carbohidratos contribuyen al aumento de peso…
  • Que las grasas son tu peor enemigo…
  • Que las proteínas de origen animal pueden arruinar tus riñones…
  • Que los dulces engordan…
  • Que los lácteos causan supuesta acidosis…
  • Que algunas frutas no son buenas a la hora de quemar grasa…

El exceso de información -no necesariamente cierta- va generando una serie de ideas sobre los alimentos y condicionando nuestra relación con ellos, creyendo que algunos son “malos” y urge eliminarlos a pesar de que nos gusten. Un estudio de la Universidad de Princeton incluso señala que esta relación puede provocar picos de dopamina, que afectan el circuito límbico.

El resultado: restringes tanto tu alimentación hasta el punto de quedar comiendo pollo y verduras, pero sigues con ganas de comer esos alimentos “malos”, reprimiendo y acumulando el deseo… hasta que un día los pruebas y no puedes parar, comiendo todo aquello que no podías comer, y acabas con culpa. Los vuelves a retirar porque te sientes mal, y se repite el ciclo.

Más allá de la fuerza de voluntad o la motivación, es importante revisar lo que pensamos de la comida, porque en función de eso tomamos decisiones con respecto a ella, y como mencionamos, resulta en ocasiones contraproducente.

2. La culpar por comer

Somos humanos y no somos perfectos. Por tanto, en ocasiones vamos a comer más de la cuenta, eso va a pasar. ¡Es parte de nuestra experiencia con la comida! Hay alimentos que nos gustan más que otros y habrá momentos en donde los comamos sin pensar en si estaba o no en nuestro plan de alimentación.

¡Date el permiso y sigue con tu vida! Caer en la culpa después de comer algo que supuestamente no podías comer, o por excederte en las cantidades, sólo te llevará a sentirte mal, provocando que desees seguir comiendo más y más. Un estudio de la Universidad de Michigan respalda la dinámica de que si ya comimos algo que no debíamos, vamos a seguir comiéndolo, total, “ya qué”.

Realmente no importa si comiste algo que no estaba en tu plan de alimentación, porque será la suma de todo lo que comes lo que puede llevarte a aumentar tu peso. Mientras más te enfrasques en lo que pasó, menos disfrutas el presente y hay mayores probabilidades de que comas más. Funciona mejor el realiza los cambios progresivamente y dejar de prestarle atención a los pensamientos de culpa.

3. No reconocer cuando tenemos hambre

La comida aporta energía y nutrientes necesarios para el mantenimiento de las funciones del organismo, y éste es tan perfectamente estructurado que nos avisa cuando comer y en qué momento dejar de hacerlo. ¿Cómo avisa? Por medio de señales o síntomas. Entonces… ¿por qué hay personas que comen todo el tiempo?

Puede suceder que no reconozcan el hambre o la confundan con otras señales, como la sed. Hay mucha información sobre cómo alimentarnos, pero poca sobre la importancia de reconocer el hambre. Si no lo sabemos vamos a comer cuando “creemos” que tenemos hambre, no cuando realmente la tengamos. Esto se deriva en problemas de sobrepeso.

Además, las señales pueden variar en cada cuerpo, por lo que no existe una guía precisa para saber cuando tienes hambre, la más precisa es conocernos, e ir identificando aquellas señales de hambre, entre las más comunes:

  • dolores de cabeza.
  • ruidos estomacales.
  • ardor en la boca del estómago.
  • en algunos casos incluso mal humor.

Pero en muchos casos, el hambre es tener deseo de probar ciertos alimentos o tener simplemente ganas de comer; por eso es importante señalar que el hambre se manifiesta en el cuerpo, no en algo externo: tener deseo de probar alimentos no necesariamente significa tener hambre.

No reconocer cuando tenemos hambre conlleva a que comamos en momentos donde el cuerpo no lo necesita, y tampoco darnos cuenta de la señal de saciedad porque nunca estamos “vacíos”. En definitiva, reconocer el hambre nos va a ayudar a saber cuándo comer y a percibir cuando estamos satisfechos.

4. No estar presente cuando comemos

Cada día es más frecuente la “ausencia” ante las situaciones, circunstancias o eventos que se nos presentan, incluso en las relaciones con otros seres humanos. Esto es producto de la necesidad colectiva de hacer varias cosas en un mismo momento, el pensamiento de que el tiempo es tan escaso que se tiene que aprovechar cada minuto.

El momento de la comida también se ve afectado por el mismo problema. Muchas personas podrían estar comiendo y haciendo otras cosas en el mismo instante: ver televisión, usar el teléfono, conversar entretenidamente e incluso ir manejando. En ocasiones también estamos tan preocupados o estresados que no estmos concentrados en comer.

Hacer varias cosas al mismo tiempo nos dispersa; en cuanto a la comida nos impide de percibir los sabores, olores, no masticar adecuadamente, al punto que el cerebro no recibe la señal que libera la hormona de saciedad.

Así es cómo nos volvemos autómatas mientras comemos, tomando consciencia hasta que no queda nada en el plato. Como consecuencia, nos quedamos con la sensación de que no comimos y repetimos alimentos, provocando sobrepeso.

Si te pasa lo anterior, empieza a concentrarte en lo que vas a comer. Toma tu tiempo en un entorno tranquilo, alejado de un ruido fuerte y dispositivos distractores. Si amerita conversar, hazlo tranquilamente. Date cuenta de lo que estás comiendo, elige el sabor que más te gusta, mastica con calma cada bocado y suelta los cubiertos de vez en cuando. Observa la comida, su forma y lo que te gusta del menú que consumes.

El tiempo de comida es un momento que dedicas para ti, en el que le das a tu organismo lo necesario para que sigas disfrutando de la vida. Si estás molesto, triste o estresado, es preferible no comer y esperar a que la calma retorne.

*****

Como puedes darte cuenta, el exceso de peso no sólo se ve afectado por lo que comes. sino también las razones por las que comes. ¿Cuál de estos (malos) hábitos tienes?

Fuente: Cuerpo al dente.

Qué es y cómo llevar una Alimentación Holística
Los beneficios de cocinar al vapor

Tu opinión es importante:

banerA

CategoryNutrición