• octubre 28, 2020
  • Marlen Treviño
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Las discusiones son algo inevitable, ya sea en la pareja, con la familia o el trabajo, no se diga en medio de esta pandemia tan agotadora emocionalmente. De ahí que el problema no es si discutir o no hacerlo, sino cómo hacerlo. Conoce varias estrategias sobre cómo hacer del modo más constructivo posible.

Identifica el problema fundamental. Este es el primer paso para discutir de manera constructiva, con el fin de encarrilar la discusión y a dar herramientas para no dejar que se cambie de tema.

Afronta la discusión como un asunto comunicativo. Las discusiones en una batalla en la que deben quedar vencedores y vencidos, totalmente contrario a la naturaleza de las discusiones constructiva.

Distingue los sentimientos de los hechos. Lo que sí se puede tratar son las acciones de cada parte de los involucrados, y no las percepciones que se tienen, las cuales siempre serán subjetivas.

Utiliza las pausas. Cuando aparezca la frustración o el enojo, haz una breve pausa en el intercambio de argumentos para bajar el tono y relajarse. Ésta puede solicitarse explícitamente.

No saques viejos conflictos. Una discusión jamás debe ser el espacio para desahogarse y querer acusar al otro por cualquier tema añejo; hacerla debe ser una para redirigir la discusión hacia el problema fundamental.

No interrumpas. Algo tan sencillo pero esencial, que si no se respeta dará pie a que el tono de la voz y la discusión se vaya elevando, se acaloren los ánimos, y se caiga en un sin sentido por ver quien tiene la última palabra.

Fuente: Psicología y Mente.

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