Es imposible evitar el estrés de cada día. Las responsabilidades en casa y laborales, el horario ajetreado, las expectativas de los demás, las decepciones, los problemas sociales… todo esto puede generar tensión.

Y estos factores estresantes tienen la capacidad de acumularse si no los mantenemos bajo control. Por eso las siguientes sencillas conductas te ayudarán a no sentirte atrapado por el estrés. La palabra clave es rutina.

Equilibra tus obligaciones con actividades que disfrutas. Todo es cuestión de equilibrio, por lo que llenar la agenda de trabajo y responsabilidades, y no contar con un espacio para disfrutar y relajarte te afectará.

Organiza tus obligaciones. Utiliza una agenda o aplicación de planificación para registrar tus obligaciones y organizarlas de tal modo que puedas distribuirlas a lo largo del día y de la semana, ¡notarás un gran cambio!

Come saludable. Lo que comes afecta tu estado de ánimo, tu nivel de energía y de estrés. Comer de forma saludable no significa evitar las cosas que te gusta comer, recuerda la importancia del equilibrio y moderación.

Duerme bien. Dormir lo suficiente es algo en que nos debemos focalizar porque es fácil dejar que los deberes, hablar con amigos o exceso de televisión se interpongan en el tiempo y la calidad de nuestro descanso.

Dedica tiempo a ejercitarte. Es difícil estar ansioso mientras corres, pedaleas por la colonia o haces sentadillas. El ejercicio aleja la mente del estrés y libera sustancias químicas en el cerebro que nos producen bienestar.

Aprender a controlar el estrés significa desarrollar estrategias de afrontamiento que nos permitan tomar los retos de cada día con filosofía, viendo los problemas en perspectiva en vez de ignorarlos y aprendiendo en qué trabajar y qué es mejor dejar de lado.

Fuente: TeensHealth.

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