El verdadero secreto para ser productivo no es tener fuerza de voluntad sino ¡entrenarla! así mientras logras resultados eficientes, también mejoras globalmente toda tu rutina diaria y bienestar.

Mejorar la fuerza de voluntad, tener autocontrol y desarrollar una disciplina de trabajo no es algo que se consigue de la noche a la mañana. Para ver cambios, primero hay que adquirir hábitos, que se consiguen dando pequeños pasos y manteniéndolos en el tiempo.  Vamos a contarte las claves para desarrollar una fuerza de voluntad de hierro que te ayude a conseguir todo lo que te propongas.

1.- CUIDA TU ALIMENTACIÓN

Tu alimentación está directamente relacionada con tu productividad y tu energía. ¿Comes lo primero que pillas por no perder tiempo? ¿Basas tu dieta en alimentos procesados saturados de azúcar? ¡Mal!

La comida tiene un impacto directo en nuestro rendimiento cognitivo, por lo que una mala decisión en el almuerzo puede afectar la productividad de todo tu día. Casi todos los alimentos que comes se convierten en energía (glucosa) para tu cuerpo y para tu cerebro. Por eso, cuando estamos bajos en glucosa, nos cuesta más mantener la concentración y la atención.

Hay algo muy importante a tener en cuenta: no toda la comida se absorbe a la misma velocidad. Los alimentos con muchas azucares (y generalmente poco saludables) te darán una explosión de energía rápida y al poco tiempo un bajón de energía, lo cual afecta tu productividad y desempeño. Resultados de un interesante estudio demostraron que un 66% de la falta de productividad es causada por una alimentación poco saludable.

Aprender a comer sano es la única solución permanente para mejorar tu productividad y, además, para mantener tu peso saludable.

¿Qué hacer?

Tener una pieza de fruta a la mano y a la vista, una porción de verduras (como zanahorias o espinacas) o un puño de frutos secos, serán tu salvación porque las comidas más pequeñas y frecuentes mantienen tu nivel de glucosa en un nivel más estable, mejorando tu concentración por el resto del día y tus decisiones de comida subsecuentes. Además de cuidar la calidad de los alimentos, reserva tiempo para comer sentado y con tranquilidad.

¡Y no te saltes el desayuno! Un desayuno saludable es la clave para comer mejor el resto del día, pues influencia directamente lo que estarás comiendo durante el resto del día y por lo tanto en influencia tu productividad 2

2. ENTRENA TU MENTE

¿Cuál es la receta para entrenar el autocontrol, la disciplina y la fuerza de voluntad? Practicar. Parece obvio, pero a menudo se olvida (por eso te decíamos antes que no pretendas conseguir grandes resultados de la noche a la mañana).

El truco está en proponerte hacer cada día pequeñas cosas que suponen un reto personal para ti o que simplemente no te agradan. Ese es el punto de partida para ir enfrentándote a retos cada vez mayores. Por que la fuerza de voluntad que necesitas para, por ejemplo, hacer la cama todos los días, es la misma que para trabajar en un proyecto personal que te de ingresos extra a largo plazo.

Si practicas algún deporte (algo muy recomendable, por cierto), ya sabes que el secreto para superar tus propias marcas es la constancia. Con la fuerza de voluntad ocurre algo similar. Por eso, cuanto más pongas a prueba tu autocontrol, más entrenas tu fuerza de voluntad y logras ser productivo. Es una cuestión de tiempo, constancia y empeño. No hay más.

¿Qué hacer?

Entrena tu mente con la meditación. Es uno de los hábitos más difíciles de adquirir, pero los beneficios merecen la pena el esfuerzo. Y es que sólo de esta forma logras ser observador de tus propios pensamientos y aprender a controlarlos. Imagina por un instante que tuvieras esta habilidad, superar las excusas, el auto-sabotaje, la procrastinación y por fin ser productivo sería pan comido. Mientras tomas el café de la mañana, empieza por 5 minutos al día (o menos) y ve aumentando poco a poco el tiempo.

3.- ELIMINA LAS TENTACIONES

Por muy disciplinado y firme que seas, la realidad es que eres humano y tienes tus debilidades. Tú y todos. Teniendo en cuenta que vivimos sometidos a múltiples posibles distracciones (redes sociales, móvil, WhatsApp…), cuanto más a raya mantengamos las tentaciones, más difícil será desviarnos de nuestro objetivo.

Por cierto, el mundo no explota si dejas de mirar el móvil y de consultar las notificaciones durante unas horas. Todo se resume en valorar tu tiempo y tu atención. Tú te conviertes a lo que más le prestas atención. Esto no quiere decir que tengas que darte de baja en todas tus redes sociales, se trata simplemente de encontrar un balance, aprovechar las ventajas del internet y evitar las desventajas que pueden afectar tu productividad y bienestar.

¿Qué hacer?

Si quieres evitar distraerte, pon el móvil lejos de ti (o pongo en modo avión) y apaga TODAS las notificaciones. Igual que en salud la prevención es la mejor medicina, cuando hablamos de ser productivo y tener fuerza de voluntad, anticiparte y eliminar las tentaciones es la mejor receta para mantener tus compromisos y entrenar tu fuerza de voluntad.

¡Ojo! las distracciones pueden ser cualquier cosa que capture tu atención y obstaculice tu meta de ser productivo.

3.- DUERME SUFICIENTE

El cuerpo necesita descansar y reponerse. Si te privas de las horas de sueño que necesitas, notarás las consecuencias más pronto que tarde: se reduce tu rendimiento, tu creatividad, la capacidad de tomar decisiones, tu concentración y… tu fuerza de voluntad.

Respetar tus momentos de descanso y tus horas de sueño ese uno de los hábitos de alto rendimiento más importantes. Además, recuerda que la privación de sueño es una antigua técnica de tortura. ¿En serio quieres someter a tu organismo a una tortura?

¿Que hacer?

Recuerda que tu cuerpo no tiene un botón de apagado automático, por lo que es necesario iniciar un proceso que te permita relajarte poco a poco antes de ir a la cama. Esto quiere decir que dormir bien y lograr una calidad de descanso óptimo se relaciona con tus hábitos nocturnos.

Todo se resume en adoptar actividades saludables que preparen a tu cerebro y a tu cuerpo para dormir mejor (y no al revés). Por ejemplo: tomar una ducha tibia, escuchar música suave, apagar las luces, etc.

5.- DIVIDE Y VENCERÁS

Cuando nos marcamos grandes objetivos, es fácil perder la motivación por el camino y pensar que esa embarcación nos queda grande. ¡Hay tanto por hacer! Avanzas en una tarea, pero aún te quedan un montón por terminar, así que no visualizas el final y puede resultar abrumador.

Es como escalar una montaña para conquistar la cima. Piensa un momento en el Everest. Los montañeros no emprenden el ascenso fijándose en la cima, sino estableciendo fases y campamentos base. El objetivo diario no es llegar a la cumbre, sino avanzar lo que toca ese día. Para entrenar tu fuerza de voluntad y ser productivo, haz tú lo mismo.

¿Qué hacer?

En lugar de pensar en grandes metas, divide las grandes tareas en piezas más pequeñas y fáciles de conseguir. Y pon el foco únicamente en la que debes resolver hoy.

Así, avanzarás poco a poco y cada paso te acercará a tu objetivo final sin perder motivación ni caer en los típicos problemas que tienen los emprendedores a diario.  ¿Quieres conseguir el hábito de hacer ejercicio cada día? Preocúpate por moverte hoy. ¿Quieres avanzar en tu proyecto digital? Plantea el proceso en tareas pequeñas y define qué harás hoy. ¿Quieres entrenar para correr un maratón? No pienses en correr 42 kilómetros sino en empezar con poco y aumentar la distancia conforme tu constancia.

Cuanto más ambiciosa sea tu meta, en más pequeñas fracciones debes dividirla para que te resulte más sencillo llegar al objetivo con la fuerza de voluntad intacta.

Una vez que creas los hábitos correctos, ya no necesitas la fuerza de voluntad.

Fuente: Habitualmente.

La importancia de la digestión mental

Tu opinión es importante:

banerA