¿Te ha pasado que por algún motivo las tentaciones aparecen en tu camino una y otra vez? Resistirse se vuele prácticamente imposible, lo que ocasiona que sientas un fracaso constante y te desvíes de tu propósito inicial.

Pueden ser de todo tipo: comida que prometiste no comerías, gastos innecesarios cuando prometiste que ahorrarías más, excepciones constantes en tu rutina de ejercicio… la lista puede seguir y las excusas sobrar para justificar el error.

Y contrario  a las tentaciones que aparecen una y otra y otra vez, tener un nuevo hábito representa para tu cerebro una tarea incómoda, nueva e inconveniente de ejecutar.

Todos estamos influenciados por la conveniencia, por eso es tan fácil caer en las tentaciones. Vivimos evitando a toda costa aquellas actividades que nos demanden esfuerzo, que nos quiten tiempo, o que se traten de una decisiones complicadas. Vivimos bajo la «ley del mínimo esfuerzo».

Cuando la recompensa no es suficiente, terminamos haciendo lo que se vuelve más conveniente hacer debido a la fuerte tendencia de seguir la opción más fácil, conveniente o la más accesible. Tomar decisiones es agotador para tu cerebro, en cambio una decisión accesible o conveniente lo hace fácil pues sólo requiere ceder a la comodidad.

¿Qué podemos hacer para lograr lo que nos proponemos y superar las tentaciones?

Hacer nuestra tentación inconveniente nos ayudará a superarlas, y ver las decisiones saludable mucho más convenientes.

Si queremos evitar las tentaciones tenemos que hacerlas inconvenientes y difíciles de alcanzar.

Es como auto-ponerse obstáculos para no caer en la tentación, una especie de auto-sabotaje en positivo.

Cuando una actividad se vuelve difícil o requiere de mucho esfuerzo, simplemente deja de cautivarnos. De esta forma las tentaciones dejan de ser tentaciones y puedes mantener el hábito saludable que te propusiste. Esto funciona porque al hacer las cosas más inconvenientes evita que actúes por impulso.

Piensa que una «tentación» no es más que un potente recordatorio que te obliga a caer en ese hábito que quieres cambiar. Por eso, cuando ese recordatorio se vuelve inaccesible o invisible, tomar la decisión correcta y evitar la tentación se vuelve más fácil.

5 formas de poner en práctica esta estrategia

  1. Aumenta la energía física y mental para hacerlo.
  2. Hazla incompatible con otras actividades.
  3. Pospón la acción todo lo que puedas.
  4. Aleja de tu vista los recordatorios.
  5. Aumenta el coste económico.

Recuerda que los hábito se forman a través de tu constancia.  Por eso, puedes fallar un día, pero si las excepciones son repetidas, la formación de tu hábito saludable se interrumpe.  ¡Rompe con tus malos hábitos haciéndolos incómodos, difíciles e inaccesibles!

Fuente: Habitualmente.

Cómo prevenir la acumulación de estrés
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