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¿Sientes cansancio y pereza aunque hayas dormido muchas horas? ¿Notas que te falta energía a lo largo del día? Aunque podría ser algún tipo de deficiencia o enfermedad, a menudo hay razones más por las que nos sentimos así.

Ritmo de sueño alterado

Muchas veces sólo nos centramos en cuánto tiempo dormimos. Deberías intentar dormir durante siete y ocho horas cada noche, ya que el descanso afecta al cuerpo en muchos aspectos. Pero nos olvidamos de que nuestro ritmo de sueño también juega un papel crucial. Si te vas a la cama a horas distintas (por ejemplo debido a cambios de turno en el trabajo), tendrá un impacto negativo en tu salud (igual que si durmieras muy poco).

Mala alimentación

¿Tienes días en que te olvidas de comer porque tienes demasiadas cosas que hacer? ¿Te fuerzas a comer poco porque crees que eso te dará resultados? Comer muy poco puede tener un impacto muy negativo en tu energía. Si el cuerpo no recibe el combustible que necesita, lo normal es que se sienta débil. Y lo mismo ocurre o si comes demasiado, si optas por alimentos poco saludables o si sigues una dieta equivocada.

Si consumimos muchos carbohidratos simples (como el plan blanco, refrescos o dulces), nos robarán energía. ¿Por qué? Porque estos alimentos le dan al cuerpo “calorías vacías”. Los niveles de azúcar en sangre aumentan rápidamente y durante poco tiempo porque el páncreas tiene que liberar mucha insulina. Pero luego bajan igual de rápido y así es como sientes cansancio. Los alimentos grasos son muy exigentes para el cuerpo, así que deberías intentar comer todo lo equilibrado que puedas.

Falta de hidratación

Dolores de cabeza o fatiga son sólo dos posibles efectos de no beber suficientes líquidos (y no hablamos de refrescos o café, sino de agua o té sin azúcar). ¿Sabías que el cuerpo se compone de un 50% de agua? Si bebes muy poco, el metabolismo se ralentiza y el cuerpo baja de marcha. Así que no te sorprendas si te sientes muy cansado.

Ejercicio insuficiente

Si quieres tener más energía, tienes que producirla tú mismo. El ejercicio aumenta la frecuencia cardíaca, activa el metabolismo y favorece la circulación. La gente que no hace mucho ejercicio suele sentirse cansada. Una rutina de entrenamiento consistente también te puede ayudar a dormir mejor. Estudios confirman que el ejercicio regular puede mejorar la calidad del descanso. Así que, ¡ponte en marcha! Aparca el coche más lejos, ve por las escaleras o haz ejercicios con el propio peso en una pausa para comer.

Carencia de luz natural

En verano rebosamos energía. Pero los días grises sólo apetece quedarse en el sofá porque no tenemos nada de energía. Así que intenta pasar todo el tiempo que puedas al aire libre. Incluso cuando está nublado puedes beneficiarte de la luz mucho más que si estás en la oficina o en casa.

Ve a dar un paseo en la pausa para comer o haz una reunión al aire libre con tus colegas. Otra forma de conseguir energía es usar una lámpara de luz natural. Tampoco deberías tener las cortinas de tu cuarto cerradas todo el tiempo. Así dejarás que entre un poco de luz por la mañana y el cuerpo se irá preparando para empezar el día.

Estrés 🙁

Un email por aquí, una llamada por allá, una notificación por acullá… Estamos disponibles prácticamente todo el día. ¡Y es muy estresante! Nunca habíamos estado tan inundados con estímulos como lo estamos hoy en día. Y eso realmente puede afectar a tu cuerpo. Prueba darte un descanso y dejar internet y las redes sociales en pos de descansar.

Fuente: Runtastic.

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