Cada vez se escucha más sobre el MINDFUL EATING, alimentación consciente o intuitiva como un proceso para aprender una nueva dinámica con la comida, sin dietas.

Mindful eating no es hacer dieta para adelgazar, ni adoptar ninguna etiqueta concreta. Es una manera de relacionarse con la alimentación. Es llevar la atención plena a nuestra nutrición y engloba qué escoger, cómo cocinar y comer los alimentos.

Para el mindful eating son muy importantes la meditación, la intención y la actitud.

  • La meditación nos sirve como una manera de afinar el instrumento, nuestra parte corporal.
  • La intención, el para qué comemos, darnos cuenta de que no siempre lo hacemos por hambre física.
  • La actitud de compasión hacia nosotros mismos, de curiosidad, de apertura a la experiencia, de autocuidado…

¿CÓMO EMPEZAR A PRACTICAR EL MINDFUL EATING?

Obsérvate con mirada compasiva. Compasión no significa aceptar y validar todo lo que haces. Es, desde la responsabilidad, llevar amabilidad y compresión a tus comportamientos con la intención de cambiar lo que te daña.

La actitud es importante, y nada mejor que empezar con una actitud curiosa, paciente y libre de juicios y expectativas, que nos lleve por el camino del autoconocimiento para comprender los mecanismos que dirigen nuestra alimentación.

Cuando tengas apetito, tómate unos instantes para cerrar los ojos, hacer un par de respiraciones profundas y preguntarte: ¿De qué tengo hambre? Quizá de sabores nuevos, de compañía, ¿un olor me ha despertado el apetito?, ¿como por hábito o rutina?, ¿me aburro?…

A la hora de empezar a comer, al menos los primeros bocados, intenta hacerlos conscientes, atendiendo al aspecto, el olor, los sabores, la sensación en tu estómago o qué piensas de lo que ingieres. Ten en cuenta estos consejos, que te ayudarán a practicar la alimentación consciente:

  1. Bebe un poco de agua antes de comer: Disminuye la ansiedad y aumenta la sensación de saciedad.
  2. Cuida la presentación de lo que comes: La estimulación visual de tus platos también es importante, dale valor a cómo se presentan.
  3. Come sentado y sin distracciones: Al poner atención en el acto de comer te resultará mucho más fácil observar si ya te sientes de verdad colmado, y saborear y paladear cada ingrediente.
  4. Mastica muy bien: Está comprobado que masticar muy bien lo que ingerimos contribuye a comer menos cantidad dado que el cerebro detecta las señales de saciedad.
  5. Sin llenarse del todo: No se necesita sentirse hinchado para dejar de comer. Observa el nivel de llenado de tu estómago con el que te sientes mejor.
  6. Revisa tu relación con la comida: Si consideras que es mala pide ayuda profesional. Hacer dieta para perder peso puede ser un factor que predisponga a desarrollar un trastorno alimentario.

El mindful eating es un proceso de autoconocimiento más un estilo de vida, no es una dieta para adelgazar. Es un paso más en la línea de la práctica de la meditación.

Fuente: Cuerpomente.

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